La crisis del Senegal en el Mundial 2026 no es solo futbolística: una selección con bajas de rendimiento, un técnico que llegó sin contrato y un presidente federativo recién llegado al cargo que ya acumula errores de gestión amenazan con dejar a los Leones de la Teranga fuera de la siguiente ronda.
Kalidou Koulibaly lo dijo sin rodeos después de la derrota ante Noruega: "Cada balón que toqué salió mal. Cometí muchos errores y eso es realmente desafortunado, porque perder un partido de esta manera es una verdadera vergüenza, especialmente en un Mundial" (traducción). El defensor central, que no había jugado de manera competitiva desde principios de abril por una lesión muscular sufrida en un entrenamiento con el Al-Hilal de Arabia Saudita, no encontró el nivel que lo hizo célebre en el Nápoli. Su mea culpa fue honesto, pero no alcanza para tapar el agujero más grande que enfrenta Senegal en este torneo.
Dos derrotas consecutivas —primero ante Francia, luego el 3-2 frente a Noruega— colocan a los Leones de la Teranga en una situación que no vivían desde su debut mundialista en 2002. Fue la primera vez desde aquella campaña que el equipo pierde dos partidos seguidos en una fase final. El técnico Pape Thiaw llega al duelo del viernes ante Irak en Toronto con el cuchillo en la mesa: ganar, y ganar con amplitud, o irse a casa. senegal vs irak mundial 2026
Un técnico sin contrato ni salario
Thiaw viajó a Estados Unidos con el conflicto contractual todavía sin resolver. Llevaba desde febrero sin contrato formal y con cinco meses de salario impago, lo que lo llevó a negarse a incorporarse a la concentración hasta que el presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, intervino personalmente. Justo antes del partido contra Noruega, el técnico anunció que la situación había quedado solucionada. Fuentes dentro del fútbol senegalés señalaron que la demanda de 100.000 dólares mensuales fue el punto de quiebre que prolongó meses las negociaciones con el gobierno nacional, que es quien paga los sueldos.
Thiaw fue tajante al respecto: "No fue nunca un tema de dinero, sino de principios y de respeto" (traducción). Esa aclaración no despeja la pregunta de fondo: cómo llegó la federación a ese impasse con su propio seleccionador a semanas del Mundial.
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La sombra de la gestión federativa
Augustin Senghor, el presidente más exitoso en la historia de la Fédération Sénégalaise de Football (FSF), perdió su cargo en las elecciones del organismo el pasado agosto, de manera sorpresiva. El abogado de 60 años —que también es alcalde de la isla de Gorée, punto histórico desde donde miles de africanos fueron embarcados hacia América durante la trata transatlántica de esclavos— había conducido la FSF durante las participaciones mundialistas en Rusia y Catar.
"Después de perder la elección, decidí quedarme callado y no hablar demasiado de fútbol, para permitir que la nueva administración tomara el mando, con mi cooperación y apoyo total", dijo Senghor al diario The Guardian (traducción). La nueva conducción, encabezada por Abdoulaye Fall, acumula episodios que contrastan con la gestión anterior. Senghor contó que cuando Thiaw lo llamó para hablar de su situación contractual, le respondió: "Le dije que tenía que concentrarse en la misión para nuestra nación y no distraerse. Ver a nuestra nación rendir bien es lo más importante" (traducción).
El exdirigente también reconoció la presión pública que recibe: "Muchos en el país han estado preguntando por qué hay tantos problemas con la gestión del equipo, ya que dicen que esto era algo inaudito durante mi época. He elegido guardar silencio hasta el primer aniversario de mi salida como presidente de la FSF. Ese es el momento en que diré lo que pienso" (traducción).
Mané, Koulibaly y las dudas de Thiaw
Más allá de la crisis institucional, las decisiones deportivas de Thiaw están bajo la lupa. La resistencia a incluir a Pape Matar Sarr, de 23 años y habitual titular en el Tottenham, genera incomprensión. El volante debería haber reemplazado a Koulibaly ante Noruega, según la lectura de varios analistas. No convocarlo desde el inicio ante Irak sería, en palabras que circulan en el ambiente senegalés, una imprudencia difícil de justificar. senegal
Sadio Mané, el talismán histórico de la selección, tampoco ha aparecido en este Mundial, que será el último de su carrera. Thiaw necesita que el delantero de 34 años recupere su verticalidad y su instinto goleador ante Irak. El técnico llega al partido con un dato inapelable: si Senegal no gana en Toronto por un margen amplio, sus 18 meses al frente de la selección —ya de por sí convulsionados— podrían terminar de forma abrupta.
Koulibaly también dejó un mensaje para el vestuario antes del partido decisivo: "Sabemos que el nivel aquí es muy alto y no puedes permitirte errores. Cometimos demasiados para poder ganar el partido. Me ocurrió a mí, mañana le podría ocurrir a alguien más. Solo espero poder seguir ayudando al equipo. Tenemos que ganar" (traducción).