Bruno Guimarães falló un penal con amague ante Noruega y Brasil quedó afuera del Mundial 2026. El incidente volvió a poner en el centro del debate a la paradinha, esa técnica que Pelé popularizó y que el mundo del fútbol lleva décadas sin saber si aplaudir o condenar.
Bruno Guimarães tomó carrera, vaciló, y Ørjan Nyland se tiró a su izquierda para atrapar un remate sin fuerza ni dirección. Era la primera mitad del partido de octavos de final en Nueva York-Nueva Jersey, el marcador estaba 0-0, y ese fallo terminaría siendo determinante. Noruega ganó con dos goles de Erling Haaland en el segundo tiempo, y Brasil se fue del torneo. El sustituto Neymar descontó en el tiempo de descuento con otro penal —esta vez con una carrera igualmente dubitativa, aunque Nyland no se tiró y la pelota entró— pero ya era demasiado tarde. brasil vs noruega mundial 2026 octavos
Lo que dejó el partido, además de la eliminación de la Canarinha, fue una discusión que reaparece cada vez que alguien intenta la paradinha y sale mal: ¿tiene sentido seguir usando esta técnica?
Una herencia brasileña que el mundo adoptó a medias
La palabra viene del portugués y significa, literalmente, "pequeña parada". Su origen está documentado por el propio Pelé en su autobiografía My Story. Según el astro brasileño, todo comenzó en 1959, durante un entrenamiento de la selección. "Recuerdo una sesión con la selección nacional donde vi a Didi inventar un nuevo truco. Corría hacia la pelota, pero justo antes de patearla se detuvo y al instante miró hacia arriba para ver hacia dónde se movía el arquero. En esa fracción de segundo juzgó dónde patear la pelota y, por supuesto, venció al arquero", escribió Pelé (traducción).
El mismo Pelé reconoció la ambigüedad del gesto: "Pensé que era una idea brillante, aunque ligeramente al límite del reglamento, porque se supone que debes patear la pelota antes de que el arquero se mueva. En realidad, el arquero empieza a moverse justo antes de que patees, así que al mirar hacia arriba justo antes de hacerlo ya estás en una posición ventajosa... Los arqueros empezaron a quejarse de que no era justo" (traducción).
La técnica vivió su momento más escandaloso en febrero de 2010, cuando Neymar, entonces un prodigio de 18 años que ya cargaba con la etiqueta de "el nuevo Pelé", ejecutó una paradinha para Santos contra São Paulo tan audaz que se volvió viral antes de que existiera esa palabra. La reacción fue inmediata: la International Football Association Board (Ifab), el organismo que redacta las reglas del fútbol, prohibió el movimiento y lo convirtió en falta con tarjeta amarilla, justo antes del Mundial de Sudáfrica 2010, argumentando que era antideportivo, que podía humillar al arquero y que generaba una ventaja injusta si el tirador se detenía en el punto culminante de la carrera.
No fue el único incidente de ese año. En las semifinales de la Copa Africana de Naciones 2010, durante la victoria de Egipto 4-0 sobre Argelia, un penal con amague enfureció tanto al arquero argelino Faouzi Chaouchi que el guardameta pareció querer cabecear al árbitro. egipto vs argelia can 2010
La regla que no cierra del todo
En 2016-17, la Ifab ajustó la redacción de la ley. La nueva versión establece que "el amague al patear la pelota una vez que el ejecutor ha completado la carrera" está prohibido. Pero "el amague durante la carrera está permitido". La definición oficial de amague es "una acción que intenta confundir a un adversario" (traducción). El resultado es una especie de compromiso incómodo: detenerse, balancearse y otros movimientos similares están permitidos hasta el momento en que el ejecutor planta el pie de apoyo junto a la pelota. A partir de ahí, cualquier pausa es infracción.
Es una distinción que, en la práctica, resulta difícil de aplicar con consistencia y que deja margen para la interpretación de cada árbitro. Bonos verificados · +18 · Juega con responsabilidadBonos exclusivos para apostar al Mundial 2026
La técnica, más allá de su legalidad, desafía la lógica convencional sobre los penales. La sabiduría tradicional dice que los mejores cobros son los que se ejecutan con decisión, sin cambiar de idea en el último instante. La paradinha apuesta exactamente por lo contrario: ganar la batalla psicológica con el arquero, obligarlo a moverse antes de tiempo y dejar medio arco vacío.
Dos filosofías frente al punto penal
Un cobrador tiene, en esencia, dos opciones. La primera es elegir el ángulo y golpear con suficiente potencia y precisión para que el arquero no llegue aunque adivine la dirección: la estrategia llamada "independiente del arquero", históricamente la más frecuente en los Mundiales. La segunda es la guerra psicológica: engañar al guardameta para que se tire antes de tiempo o lo mande al lado equivocado.
El mayor miedo del cobrador es errar el arco, lo cual es un fracaso garantizado al cien por ciento y además resulta humillante. El arquero, por su parte, tiene casi siempre el impulso de tirarse —lo que la literatura especializada llama "sesgo de acción"—, esa urgencia instintiva de moverse, de parecer activo, de demostrar que intentó algo. Es por eso que apuntar al centro suele ser una estrategia eficaz: le funcionó a Mohamed Salah de Egipto, que marcó en la tanda de penales ante Australia en los dieciseisavos de final.
Un remate fuerte puede irse afuera, especialmente si el cobrador apunta a un ángulo porque teme que el arquero adivine bien, lo que vuelve la precisión indispensable. Si el tirador está seguro de que mandará al arquero al lado equivocado, no necesita apuntar alto ni exactamente al palo: cualquier punto del arco abierto debería alcanzar.
El riesgo concreto de la carrera complicada es que deja al cobrador ligeramente desequilibrado y con mayor probabilidad de golpear mal la pelota. Y si el arquero adivina, o mantiene la calma y espera, tiene una oportunidad excelente de atajar un remate que suele ser suave y cerca del centro. Eso fue exactamente lo que pasó con el intento de Guimarães. En teoría, el penal de Neymar también era perfectamente atajable; la diferencia fue que Nyland no se tiró. Se quedó parado y vio cómo la pelota pasaba a su lado.
Resultados mixtos en este Mundial y más allá
La técnica ha dado resultados dispares en este torneo. Cristiano Ronaldo, uno de sus practicantes más reconocidos, la usó para marcarle a Dominik Livakovic en la victoria de Portugal 2-1 sobre Croacia en los treinta y dosavos de final: el portugués de 41 años inició una larga carrera recta, se desvió hacia su izquierda, frenó brevemente y colocó un remate bajo al palo contrario. Kylian Mbappé también convirtió con una pausa fugaz en la victoria de Francia 1-0 sobre Paraguay. Lionel Messi, en cambio, erró su cobro en la victoria de Argentina 2-0 sobre Austria con una carrera dubitativa que terminó con el balón afuera. portugal vs croacia mundial 2026 francia vs paraguay mundial 2026
El balance en el torneo es, como mínimo, cuestionable. Y no es solo en este Mundial: la paradinha le costó caro al Arsenal en la final de la Champions League de este año. En la Eurocopa 2024, el arquero francés Mike Maignan la ridiculizó abiertamente cuando su selección enfrentó a Polonia, quejándose de la carrera de Robert Lewandowski.
Las reacciones de los aficionados en redes sociales tras el fallo de Guimarães tampoco dejaron lugar a dudas. "Todo jugador que cobre un penal con amague debería ser vendado y abandonado en el desierto para que encuentre su propio camino de regreso", fue uno de los comentarios más moderados que circularon después del partido (traducción).
La paradinha nació en un entrenamiento en 1959, sobrevivió una prohibición, fue reformulada por el reglamento y sigue apareciendo en los momentos más decisivos del fútbol mundial. Que Guimarães la haya fallado con Brasil mirando no va a cambiar eso. brasil eliminacion brasil mundial 2026