Goles, expulsión, penales y una remontada que mantuvo a miles de personas pegadas a la pantalla en madrugadas de distintos husos horarios: así vivieron los aficionados la victoria de Inglaterra sobre México en el Mundial.
Paul, escritor de 66 años radicado en Auckland, Nueva Zelanda, no tenía planeado estar en el Azteca esa noche. Cuando compró sus entradas en enero, la idea era conocer Ciudad de México con algo de fútbol de fondo. Lo que vivió fue otra cosa. "Fue una noche en la que se hicieron leyendas", escribió. Y no exageraba.
Estaba sentado casi en la cima del estadio, en el sector mexicano, rodeado de banderas y de una histeria que él describe como "olas de pasión mexicana bajando por las gradas del Azteca". Alguien había tomado la bandera mexicana que les correspondía antes de que llegaran —retenidos, según Paul, en la fila de tequila—, así que pasaron desapercibidos entre la multitud local. Una ventaja, en retrospectiva: menos probabilidades de que alguien les tirara una cerveza encima.
El partido, a su juicio, fue como "estar sacudido en un bote pequeño en medio de una tormenta". Cada vez que las aguas se calmaban, llegaba otra ola. Hubo goles, penales, una expulsión, truenos reales sobre el estadio. El sistema de sonido pedía a los hinchas que "hicieran ruido", como si necesitaran el estímulo. Cuando sonó el silbato final, Paul recuerda que la hinchada mexicana quedó demasiado atónita para hablar. "Mi único arrepentimiento es que el sentido común me impidió celebrarlo como merecía", admitió.
Madrugadas en el Reino Unido: despertadores, niños y FaceTime con el abuelo
A miles de kilómetros, en Wakefield, Jem —diseñadora y docente universitaria de 42 años— montó un operativo familiar para no perderse el partido. Ella, su marido y sus dos hijos de ocho y seis años se fueron a dormir temprano y pusieron el despertador a las 12:45 de la madrugada. El problema fue el retraso en el inicio: tuvieron que intentar volver a dormirse otra hora. Finalmente despertaron a los niños a la 1:50 y se instalaron frente a la pantalla.
La logística se complicó más porque el padre de Jem estaba en España viendo el Tour de Francia y no tenía acceso al partido. La solución fue una videollamada de FaceTime desde un iPad apuntando hacia un laptop con la transmisión de la BBC en la cocina, mientras el resto de la familia veía en el salón. Los niños corrían entre las dos habitaciones para hablar con el abuelo en los momentos clave.
Terminado el partido, los pequeños volvieron a la cama, aunque Jem tuvo que acostarse con ellos hasta que bajó la adrenalina. A las 8 de la mañana ya estaban despiertos revisando los resultados del Brasil y los standings de su liga de fantasy football familiar, antes de salir corriendo al colegio. "Recuerdos que quedarán para siempre, porque son locos por el fútbol", escribió Jem. Ella y su marido, ambos autónomos, decidieron reservar ese día para tareas administrativas y no exigirle demasiado al cerebro. La noche, anticipó, iba a ser muy corta.
Tom Canning, productor de contenido digital y fundador de un festival de cerveza de 42 años en Berkshire, intentó tomar una siesta a las 10 de la noche. No pudo. A las 12:30 de la madrugada sonó el despertador para ir a ver el partido en casa de un amigo que vive cerca, con quien ha seguido todos los torneos masculinos y femeninos de los últimos años. Pero el retraso de una hora hizo que cancelaran el plan, y Tom terminó en el invernadero de su casa, con el laptop, eligiendo ese rincón precisamente porque es el más alejado de donde dormía su familia. Bonos verificados · +18 · Juega con responsabilidadBonos exclusivos para apostar al Mundial 2026
"Nunca me había sentido tan ansioso", escribió. En los últimos treinta minutos sintió náuseas. Cuando llegó la tarjeta roja y México consiguió el penal, murmuró para sí mismo: "Sé cómo termina esto, lo he visto cien veces". Hizo "visitas nerviosas regulares al baño" y tomó la decisión correcta de no abrir ninguna cerveza. El pitazo final llegó cuando el cielo ya empezaba a aclararse. Subió de puntillas para intentar dormir. Logró tres horas y una siesta de media hora. "Voy a aguantar con café, té y una sonrisa", escribió. Tenía que llevar a su hija a natación después del colegio, y calculó que estaría en cama a las 7:30 de la tarde. "Me alegra mucho haberlo visto en vivo —fue una gran ocasión, me habría arrepentido de haberme dormido".
Desde Tokio, con recuerdos de Gazza y un amigo en el Azteca
Toby Peggs, CEO de una startup tecnológica de 54 años que vive temporalmente en Tokio por trabajo, tuvo la versión más amable del horario: el partido fue a la hora del desayuno. Lo vio en casa con VPN a través del iPlayer de la BBC. Los partidos de la fase de grupos habían sido a la 1 o las 4 de la madrugada, así que, según él, puede decirles a sus amigos en casa: "Bienvenidos a sentirse destrozados todo el día después de una actuación emocionalmente agotadora de Inglaterra". El partido contra Noruega, anticipó, volverá a ser a las 4 de la mañana para él.
"Cuando tenía 18 años recuerdo vívidamente las lágrimas de Gazza [en el Mundial de 1990], pero esto fue más dramático", escribió Toby. Y tuvo un momento personal en medio de todo: su amigo Matt estaba en el Azteca, y Toby lo vio por televisión cantando a todo pulmón el Wonderwall de Oasis. "Es un cliché decir que el Mundial nos conecta a todos. Pero ver a tu buen amigo a miles de kilómetros compartiendo exactamente la misma emoción que tú es algo especial", reflexionó.
Desde Mar del Plata, con los Beatles y Kane de fondo
Hernán trabaja en ventas digitales y vive en Mar del Plata, Argentina. El partido empezó a las 10 de la noche, hora local. Es hincha del Tottenham y lleva años siguiendo a Harry Kane, lo cual explica, en parte, cómo terminó siendo fanático de la selección inglesa. "La clase pura de Jude y Harry hizo que Inglaterra llegara al descanso ganando 2-1", escribió. "Cuando Inglaterra ganó, fue una dicha absoluta".
Aunque no es inglés, dijo resonar con las palabras de Thomas Tuchel —quien tampoco lo es— al final del partido: "Tenemos una historia muy triste con este estadio, hoy podemos irnos en paz" (traducción). El Azteca guarda para Inglaterra el recuerdo de la "Mano de Dios" de Maradona en 1986, entre otros episodios.
El vínculo de Hernán con Inglaterra empezó por la música. Su madre ponía a los Beatles en casa, él leyó El Señor de los Anillos, y de adolescente, como sus bandas favoritas eran inglesas, decidió dar un paso más. Aunque reconoce que el impulso concreto para seguir a la selección llegó con el Mundial de 2018, cuando el plantel incluía a Kane, Dier, Dele Alli y Trippier: "mis chicos", los llama. Después vinieron las Eurocopas, las finales perdidas que lo hicieron llorar, y un seguimiento más cercano de la selección inglesa que de la propia argentina. El día del partido ante México, Anthony Gordon fue, en sus palabras, "ENORME". "Cuando juega Inglaterra, estoy listo para alentar a Rice, Saka y… Eze", cerró.
Estocolmo, Ciudad de México y la camiseta que se quitó a mitad del partido
Clara, comunicadora de algo más de cincuenta años radicada en Cheltenham, estaba de visita en Estocolmo con amigos suecos que conoció cuando vivió en Sudáfrica. Había otro amigo australiano en el grupo. Se despertó alrededor de las 4 de la mañana, vio el marcador —2-1— y decidió encender el televisor del cuarto de hotel aunque tenía un largo viaje de regreso por delante y temía arrepentirse. No se arrepintió. "¡Partido salvaje!", escribió. Logró volver a dormirse una o dos horas antes de que el bufé del desayuno la convenciera de levantarse.
La historia más particular llegó desde Ciudad de México. Una familia con raíces inglesas y mexicanas vio el partido en su bar de barrio, rodeados de una marea de camisetas verdes. El hijo de 12 años —mitad inglés, mitad mexicano— era el único con la camiseta de Inglaterra en todo el local. Celebró el primer gol inglés y luego, dramáticamente, se la quitó para ponerse del lado de México durante un rato. La familia entera reconoció haberse sentido "muy dividida" durante todo el partido. "Fue muy estresante para todos nosotros", escribieron, aunque el texto original no llega a revelar con cuál de los dos resultados posibles habrían quedado más conformes. El título de esa sección lo dice todo: "Con cualquiera de los dos resultados habríamos sido felices". inglaterra vs mexico mundial inglaterra england mexico azteca mundial