Irán y el Mundial que terminó sin ayuda y sin suerte
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Irán y el Mundial que terminó sin ayuda y sin suerte

La eliminación de Team Melli en Seattle, otra herida que se suma a una historia futbolística cargada de dolor

La eliminación de Irán en el Mundial 2026 llegó sin que el equipo pudiera hacer nada más: dependía de otros resultados y todos salieron al revés.

Mehdi Taremi quedó tendido en el césped del Seattle Stadium mirando el cielo. Acababa de terminar el 1-1 ante Egipto, el partido que Irán necesitaba ganar para clasificar a octavos por primera vez en siete Mundiales. El capitán había fallado un penal durante el partido, y un gol que pareció dar el triunfo en los minutos finales fue anulado correctamente por fuera de juego. Taremi no se levantó durante varios minutos. Alireza Jahanbakhsh, su compañero de larga data en una selección de veteranos, se acercó a consolarlo. Cuando el resto del plantel ya caminaba hacia los vestuarios, Taremi seguía en el suelo.

Minutos después, sin embargo, el delantero habló con los periodistas y dijo que había "buena energía" en el vestuario. Que estaban orgullosos de su actuación. Que esperarían los resultados del día siguiente para ver qué deparaba el destino.

El sábado solo trajo más golpes.

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Una cadena de resultados adversos

Irán necesitaba que Ghana le ganara a Croacia. No ocurrió. Necesitaba que Uzbekistán ganara o empatara ante la República Democrática del Congo. El conjunto africano remontó un 0-1 y se llevó los tres puntos. El momento más cruel llegó cuando Riyad Mahrez anotó en el descuento para poner a Argelia 3-2 sobre Austria: a Irán le bastaba que cualquiera de los dos ganara ese partido. Ciento veinte segundos después, Austria empató, sonó el silbato final y el Mundial de Team Melli terminó.

El sábado por la noche estaba prevista una reunión con un dirigente de la federación en el entrenamiento. Se canceló tras la remontada del Congo. Luego se suspendió el entrenamiento entero. Así, sin más, el Irán del 2026 jugó sus últimos minutos como equipo.

Es una herida que se instala en lo más alto de una historia futbolística cargada de ellas. En 2014, Messi los eliminó con un golpe de magia. En Rusia 2018, un empate devastador ante Portugal los dejó fuera. En Qatar 2022, nueve minutos frenéticos de descuento contra Estados Unidos terminaron en lágrimas. Esta vez, el asunto estaba completamente fuera de sus manos. Necesitaban ayuda y no llegó.

En una pizarra del vestuario de Seattle, Irán dejó escrito, entre otras cosas, que "el fútbol no es solo una competencia de resultados. Es una prueba de carácter" (traducción).

Lo que cargó este equipo antes de jugar un minuto

Vaya prueba la que le tocó. Irán clasificó al Mundial y entonces su país fue incluido en el amplio veto migratorio de la administración Trump. Comenzaron la preparación mientras Estados Unidos e Israel lanzaban una campaña de bombardeos sobre el país, que mató a su jefe de Estado y a 168 personas en una escuela en Minab, entre otros. Soportaron el cruce de declaraciones entre funcionarios sobre si podían o no participar. Entrenaron en Turquía porque hacerlo en Irán generaba problemas de visas. Entrenaron en México bajo escolta armada porque el plan original, hacerlo en Arizona, también generaba problemas de visas. El gobierno de EE.UU. negó visas a 11 integrantes del cuerpo técnico y de apoyo, incluido todo el equipo de prensa. Funcionarios estadounidenses llegaron a sugerir públicamente que podrían estar intentando introducir terroristas al país.

Los retrasaron con controles de seguridad en aeropuertos, convirtiendo traslados cortos en operativos de varias horas. Afuera de los estadios los esperaban protestas, organizadas en su mayoría por otros iraníes. Y en las horas previas al partido más importante de su historia, el viernes, se supo que EE.UU. había lanzado una nueva ronda de bombardeos sobre su país, con un supuesto cese al fuego vigente.

¿Cómo gestiona un equipo algo así? Según Taremi, la respuesta era simple: "Corran", les pidió a sus jugadores antes del 0-0 ante Bélgica. Corran y jueguen sin miedo (traducción).

Se puede cuestionar el nivel técnico de los jugadores iraníes en sus tres empates del torneo, pero corrieron. Team Melli se lanzó sobre cada disputa, cerró líneas de pase con agresividad, se tiró sobre cualquier balón que se acercara al arco. Jugaron duro pero limpio. Se ganaron simpatías desde México hasta Seattle, y entre ese esfuerzo y la etiqueta que ellos mismos se pusieron de ser el equipo "más oprimido" del torneo, no era difícil entender por qué.

¿Pero jugaron realmente sin miedo? Durante tramos decisivos, incluyendo buena parte del segundo tiempo ante Egipto, Irán casi no quiso atacar. Tuvieron un hombre más durante 24 minutos contra Bélgica y apenas inquietaron. Dejaron que Nueva Zelanda, un rival ubicado más de 60 puestos por debajo en el ranking, dictara los términos del partido inaugural. Cuando llegaban las oleadas de ataque, era casi siempre al final, como si los moviera el pánico, no la libertad.

Centímetros que decidieron todo

Al final, Irán dejó su suerte en los detalles más finos. El gol de Shojae Khalilzadeh ante Egipto, anulado por fuera de juego. Otro tanto de Taremi ante Bélgica, también anulado por fuera de juego. El penal fallado por Taremi y el cabezazo de Saeid Ezatolahi en el palo, ambos ante Egipto.

"Por unos centímetros, cinco centímetros, diez centímetros, treinta centímetros, ni siquiera un metro, estos goles fueron anulados", lamentó el técnico Amir Ghalenoei tras el empate del viernes. "Simplemente estoy triste y molesto por la mala suerte" (traducción).

Cuesta entender que un equipo con tanta experiencia no haya podido administrar mejor esos márgenes. Irán fue la segunda selección más veterana del Mundial 2026, con más futbolistas de 30 años o más que cualquier otro equipo. Era una generación que esperaba llegar a octavos por primera vez en la historia del país. En cambio, su legado será otra capa de dolor.

"No entiendo qué le pasa a nuestro fútbol", dijo Ramin Rezaeian el viernes, tras el empate con Egipto que dejó el destino del equipo en manos ajenas. "Al final, solo me queda pedir disculpas a mi gente en Irán, porque se merecen más alegrías" (traducción).

Quizás el equipo sencillamente no tenía energías para atacar. El Mundial había sido un "desastre", dijo el propio Taremi el viernes, repitiendo ante los periodistas la queja sobre la injusticia de tener que abandonar la sede del partido pocas horas después del pitazo final.

"No tenemos recuperación, no tenemos personal logístico aquí para ayudarnos", señaló Taremi. "Siempre nos quejamos de estas cosas, pero nadie ayuda. Nadie" (traducción).

El sábado, la ayuda tampoco llegó desde la cancha. iran iran vs egipto mundial 2026 iran corea del sur terceros puestos mundial 2026

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