La UEFA arremetió contra la FIFA por levantar la suspensión de Folarin Balogun y la acusó de cruzar una línea roja, en una disputa que involucra llamadas de Donald Trump al organismo rector del fútbol mundial.
Cuarenta y ocho horas después de que la FIFA anulara la suspensión automática de Folarin Balogun, la UEFA salió con un comunicado que no dejó margen a la ambigüedad. El organismo europeo calificó la decisión de "incomprensible e injustificable" y acusó directamente a la FIFA de haber cruzado "una línea roja" antes del partido de octavos de final entre Estados Unidos y Bélgica del lunes.
Balogun fue expulsado en la victoria 2-0 de Estados Unidos sobre Bosnia y Herzegovina en la ronda de dieciséis. La tarjeta roja, mostrada por el árbitro brasileño Raphael Claus por un contacto con el defensor bosnio Tarik Muharemovic, implicaba una suspensión automática de un partido. La FIFA la dejó sin efecto. usa vs bosnia y herzegovina mundial 2026 Bonos verificados · +18 · Juega con responsabilidadBonos exclusivos para apostar al Mundial 2026
El comunicado de la UEFA y sus argumentos
El texto de la UEFA fue extenso y deliberadamente contundente. "La decisión de ayer de suspender por un período de prueba de un año la implementación de la suspensión automática de un partido derivada de la tarjeta roja emitida al jugador Folarin Balogun cruzó una línea roja", reza el comunicado (traducción). "El fútbol, como cualquier otro deporte, se sustenta en reglas que son la base de una competencia justa, honesta y transparente. A veces las reglas admiten interpretación. En este caso, no."
El organismo con sede en Nyon fue más lejos y advirtió sobre las implicancias para el torneo en curso: "Una suspensión mínima automática de un partido tras una tarjeta roja no es una opción discrecional y no requiere la decisión de un órgano competente para aplicarse. Es un principio inscrito en los reglamentos, que no puede estar sujeto a excepciones, y mucho menos en medio de un torneo en el que varios otros jugadores han estado en la misma situación y han cumplido regularmente su suspensión" (traducción).
El párrafo final del comunicado fue el más duro: "Cuando la certeza de las reglas ya no está garantizada por sus guardianes, la integridad del juego está en juego y la credibilidad de una competencia queda socavada. Igualmente, tal decisión crea un precedente en el torneo en curso, donde situaciones similares requerirán ahora un trato igual, en detrimento de la competencia. Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan inédita, incomprensible e injustificable" (traducción).
Trump, Bélgica y la apelación a ciegas
El trasfondo político del caso complica aún más la situación. Según fuentes citadas por The Guardian, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó tres llamadas a la FIFA —la primera el miércoles— para presionar por el levantamiento de la suspensión. La FIFA, por su parte, solo fundamentó la decisión con una breve referencia al Artículo 27 de su código disciplinario, que otorga al comité judicial la facultad de "suspender total o parcialmente la implementación de una medida disciplinaria" (traducción).
La Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) expresó su "asombro" el domingo. Su entrenador, Rudi Garcia, comparó la situación con una broma de Día de los Inocentes. Lo que agrava la posición de Bélgica es que la RBFA presentó su apelación sin haber recibido los fundamentos del fallo: básicamente apeló a ciegas, sin información sobre plazos ni motivaciones detalladas. Según los reglamentos de la FIFA, la apelación será resuelta por un miembro del comité de apelaciones que no represente ni a la UEFA ni a la Concacaf, para evitar conflictos de interés.
La federación belga no descarta acciones legales. Sostiene que la FIFA violó sus propios estatutos, y ha dejado claro que esa vía está sobre la mesa. No hay garantías sobre cuándo se resolverá la apelación ni si la FIFA hará públicos sus argumentos completos.
Las críticas llegaron también desde la política europea. El ministro de Relaciones Exteriores de Bélgica, Maxime Prévot —exárbitro él mismo—, fue directo: "Si una llamada telefónica es realmente la razón de esta incomprensible decisión, sería una flagrante violación de las reglas más básicas del fútbol y del deporte" (traducción). Glen Micallef, comisario europeo de Equidad Intergeneracional, Juventud, Cultura y Deporte, también se pronunció: "Las decisiones sobre reglas deportivas y asuntos deportivos pertenecen a los organismos deportivos, no a los políticos. Influir en las decisiones deportivas socavaría la autonomía del deporte" (traducción).
Desde Londres, el portavoz oficial del primer ministro Keir Starmer fue más cauto. Ante la pregunta sobre la anulación de la tarjeta roja, respondió: "Esas decisiones son competencia del organismo rector de la Copa del Mundo y deben seguir siéndolo, y somos claros en esa posición… el primer ministro apoya la integridad de la competencia en todos los deportes" (traducción). Cuando se le preguntó si la integridad de la FIFA quedaba en entredicho por la llamada de Trump, el portavoz respondió: "Eso es un asunto que la FIFA debe responder" (traducción).
Mauricio Pochettino, seleccionador de Estados Unidos, defendió la decisión de la FIFA y reiteró que la expulsión de Balogun fue injusta. "Todos los que realmente aman el deporte y confían en la ética y la integridad, creo que celebramos toda esa decisión", dijo (traducción). "Fuimos suficientemente castigados ante Bosnia Herzegovina al jugar con diez hombres durante 30 minutos por una decisión completamente injusta… el 99,9% de la gente está de acuerdo en que fue una tarjeta roja injusta" (traducción).
El proceso disciplinario de la FIFA enfrenta ahora un escrutinio sin precedentes. La apelación de Bélgica difícilmente será el capítulo final. estados unidos belgica balogun tarjeta roja trump fifa explainer