Pedro Porro entró al área como si le perteneciera, anotó el segundo gol en Dallas y España volvió a dejar a Francia fuera de una final: la selección española al Mundial 2026.
Pedro Porro alguna vez dijo: "Suéltenme en una prisión y terminaré siendo el dueño del lugar" (traducción). Suéltenlo en el área y también será suya. Cuando el lateral derecho irrumpió en el área de Francia como una fuga carcelaria, conectó el pase de Dani Olmo y guió el balón al fondo de la red para marcar el segundo gol en Dallas, todavía quedaba media hora de semifinal. Pero ya estaba. Ellos lo sabían. Como si siempre lo hubieran sabido.
Porro besó el escudo y corrió hacia el córner. Sus compañeros cruzaron el campo desde todos lados, incluidos los del banco. Él había llegado al partido con la misión de neutralizar a Kylian Mbappé, uno de los integrantes de esa delantera francesa que se proyectaba como los cuatro jinetes del apocalipsis. Sin embargo, cuando llegó el momento del golpe definitivo, fue él —no ellos— quien lo dio. El instinto tomó el control por un instante. Y vaya instante: España va a la final del Mundial.
Un lateral con más goles que goles en contra
Este fue el segundo gol de Porro en el torneo. Tiene más tantos anotados que permitidos. Antes de la semifinal, le preguntaron cómo equilibraba el avance con la contención defensiva. "Depende de contra quién juegas: ante Bélgica estuve básicamente todo el partido con [Jérémy] Doku. Solo subí una vez", respondió (traducción). "Y ese fue el gol." Ante Francia repitió la fórmula: subió una sola vez, pero esa vez quedará para siempre. "Ni en mis sueños más locos pude haberme imaginado esto", declaró (traducción).
España sí podía imaginárselo. Había una razón para esa sensación de certeza cuando Porro marcó el segundo. No solo porque la ventaja era de dos goles, sino porque el partido era suyo. Él había ido a defender y también había defendido. Todos lo habían hecho; no tanto por heroísmo individual sino por dominio colectivo, control, maestría sobre el juego. Francia no había podido hacerles daño y no iba a poder hacérselo. No si España jugaba a su manera.
Y así jugó. Cuando Unai Simón atajó a Ousmane Dembélé en el minuto 94, fue apenas la segunda vez que Francia disparó al arco durante todo el partido. España ha recibido un solo gol en toda la competencia. Fueron superlativas como colectivo, sin fisuras visibles. Bonos verificados · +18 · Juega con responsabilidadBonos exclusivos para apostar al Mundial 2026
Oyarzabal, el hombre del punto penal
De todos los jugadores que podían pararse sobre el punto penal para poner el 1-0, no había nadie más indicado que Mikel Oyarzabal. "Pocas cosas en el fútbol me ponen nervioso", había declarado el delantero recientemente (traducción), y los penaltis no son una de ellas; tampoco los partidos grandes. Ha marcado en cada final que ha disputado, incluido el gol decisivo ante Inglaterra en la Eurocopa hace dos años. Desde los doce pasos, llevó a la Real Sociedad a su primer título de Copa del Rey en 34 años, y repitió cinco años después. Había pateado 53 penaltis y fallado seis, con un registro del 89,65%. No iba a fallar este.
Lo ejecutó con la misma convicción y calma con que la selección jugó toda la tarde.
Porro, agotado, fue sustituido en los minutos finales. Desde el banco vio a España administrar el partido entre olés y una sensación de superioridad total. En las tribunas estaban Xavi Hernández, Iker Casillas, Carles Puyol y Sergio Ramos. Cuando España ganó el Mundial en 2010, Porro lo celebró en Don Benito, Extremadura, siendo un niño cuya familia trabajaba sin descanso para llegar a fin de mes y cuyo abuelo Antonio lo llevaba a todos lados. Ahora, él y su generación están a un paso de emularlos.
"Esto no es mío, somos los 26", dijo Porro (traducción). Es de él y de Marc Cucurella, de Aymeric Laporte y de Pau Cubarsí, ese otro centrocampista absurdamente talentoso de 19 años. De Rodri, que jugó en una dimensión distinta a cualquier otro jugador en el campo. De todos los hombres que llevan un mes de gira y tienen una parada más, la "familia", como el técnico insiste en llamarlos, que hizo ver a Francia tan ordinaria. España fue España, tal como Luis de la Fuente les había pedido. "La tranquilidad es poder", repite el seleccionador, pero de vez en cuando hay que soltarse. espana espana vs francia semifinal mundial 2026