Argelia y Austria se enfrentan en la última jornada del Grupo J del Mundial 2026 con un cupo en los octavos de final en juego, y con el peso de la Vergüenza de Gijón flotando sobre el partido.
Salah Assad y sus compañeros ni siquiera vieron el partido. Sabían lo que iba a pasar. "En verdad, lo sabíamos de antemano", declaró Assad esta semana en una entrevista publicada en la revista Competition. "Sabíamos que iban a conspirar contra nosotros para que Argelia no clasificara. Así que salimos de compras, comprando regalos para nuestros seres queridos, completamente seguros de que al día siguiente estaríamos en un avión de vuelta a casa" (traducción).
Su predicción se cumplió con exactitud sombría. Cuarenta y cuatro años después, Argelia vuelve a verse frente a Austria con una plaza en los octavos de final en disputa, en Kansas City, en lo que será el cierre del Grupo J del Mundial 2026.
Lo que ocurrió en El Molinón
El 25 de junio de 1982, en Gijón, Argelia ya había hecho su trabajo: venció a Chile en su última fecha y esperaba que el resultado entre Alemania Occidental y Austria le permitiera avanzar. No fue así. Horst Hrubesch cabeceó un centro y anotó para los alemanes en el minuto 10. Después de eso, el partido se detuvo en silencio. Ambas selecciones parecieron alcanzar un entendimiento tácito: ese resultado les convenía a los dos, y nadie haría nada para cambiarlo.
Lo que siguió fue una parodia de competencia. Uli Stielike detuvo el balón y miró el campo cinco veces antes de decidirse por un pase de cinco metros. Paul Breitner caminó lateralmente con el balón durante 20 segundos sin que nadie lo presionara. El mediocampista austríaco Reinhold Hintermaier fingió una arremetida y remató 20 metros sobre el arco, sin engañar a nadie.
En las tribunas, un hincha argelino intentó invadir el campo y fue contenido. El público local de Gijón, que rápidamente tomó partido por los norteafricanos, abandonó toda neutralidad. "¡Que se besen!" retumbó en El Molinón al minuto 60. "¡Fuera!" siguió al 70. Los cánticos de "¡Argelia, Argelia!" ahogaron el pitazo final del árbitro Bob Valentine.
El análisis estadístico posterior confirmó lo que todos en el estadio habían percibido: en el segundo tiempo se registraron apenas tres remates, ninguno al arco, y ambos equipos completaron más del 90% de sus pases. Bonos verificados · +18 · Juega con responsabilidadBonos exclusivos para apostar al Mundial 2026
El entrenador de Alemania Occidental, Jupp Derwall, calificó las acusaciones de connivencia como "un insulto grave y serio". Hans Tschak, jefe de la delegación austríaca, fue bastante menos diplomático. "Si 10.000 'hijos del desierto' en este estadio quieren fabricar un escándalo", dijo, "solo demuestra que les falta educación. Algún jeque sale de un oasis, huele el aire del Mundial después de 300 años y cree que tiene derecho a abrir la boca" (traducción).
La federación argelina presentó quejas ante la FIFA que no prosperaron. El episodio sí dejó una consecuencia institucional duradera: la FIFA dispuso que los partidos de la última jornada de cada grupo se jugaran de manera simultánea.
Una herida que se transmite de generación en generación
En Argelia, el impacto de aquel partido se mide en décadas. "La generación de mi padre quedó traumatizada por ese juego", cuenta Ghiles Sahnoun, hincha de Argelia radicado en Argel. "Lo convirtieron en una deshonra, y no creo que esa generación haya perdonado jamás a ninguno de esos equipos" (traducción).
La fractura generacional define cómo los argelinos se aproximan al partido del sábado por la noche en Kansas City —con patada inicial a las 3 de la madrugada del domingo, hora del Reino Unido—. Para los hinchas que vivieron 1982, eliminar a Austria tendría una satisfacción que va mucho más allá de tres puntos. Para los más jóvenes, el agravio es heredado y menos visceral.
Ihab Fridj, hincha en Argel de unos 25 años, lo expresa con claridad: "Mis amigos y yo pensamos igual. Queremos ganarle a Austria. No se trata de odio ni de alimentar un rencor antiguo. Pero todo lo que ocurre en el mundo está conectado con la historia y con lo que vino antes. Esto sería una forma de corregir un viejo error" (traducción).
Assad, el exdelantero que jugó los tres partidos de Argelia en España 82, no comparte esa lectura. "Cada generación tiene su propia historia", dijo. "Estos jugadores deben escribir su propio capítulo. Pueden hacerlo. No intenten vengarnos, solo jueguen su partido y clasifiquen. Eso es todo" (traducción).
La tabla del Grupo J y el dilema del empate
La situación del Grupo J agrega una capa de ironía difícil de ignorar. Argentina lidera con 6 puntos y diferencia de gol de +5 tras dos partidos. Austria es segunda con 3 puntos y diferencia de 0. Argelia es tercera, también con 3 puntos, pero con diferencia de -2. Jordania, sin unidades, ya no tiene opciones matemáticas reales.
| Pos | Equipo | PJ | DG | Pts |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Argentina | 2 | +5 | 6 |
| 2 | Austria | 2 | 0 | 3 |
| 3 | Argelia | 2 | -2 | 3 |
| 4 | Jordania | 2 | -3 | 0 |
Un empate casi con certeza clasificaría a ambas selecciones. Más aún: ambas conocerán los resultados de los otros grupos antes del pitazo inicial, de modo que sabrán con exactitud qué necesitan. Si un punto garantiza a Argelia un lugar en los treinta y dos, podría convenirle no ganar, ya que el segundo del grupo enfrentaría al líder del Grupo H, que se espera sea España. Sahnoun, sin embargo, descarta esa lógica: prefiere una victoria limpia, sin ambigüedades. argelia austria argelia vs austria mundial 2026
El contexto histórico pesa, pero los números del grupo son los que mandan. En 1982, Argelia ganó su primer partido ante la Alemania Occidental campeona de Europa —2-1— y fue eliminada por un acuerdo que nunca se escribió en ningún papel. Ahora, con la regla de simultaneidad que nació precisamente de aquel escándalo, llega al partido decisivo sabiendo que al menos el reglamento ya no puede ser su enemigo.