Bélgica goleó 4-1 a Estados Unidos en el Mundial y la celebración se mezcló con una controversia política: Donald Trump había presionado para levantar la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun.
Cuatro goles a uno. Bélgica no dejó margen de duda ante Estados Unidos en un partido que, sin embargo, estuvo a punto de quedar sepultado bajo el peso de una polémica ajena al campo: la maniobra de Donald Trump para revertir la sanción que dejaba fuera al delantero estadounidense Folarin Balogun.
La suspensión de Balogun había sido levantada antes del encuentro, después de que el presidente de Estados Unidos presionara para que así ocurriera. Esa interferencia política convirtió el partido en algo más que un duelo deportivo, y la goleada belga terminó por darle una dimensión extra a la noche.
La celebración belga, con ironía incluida
El primer ministro belga, Bart De Wever, no emitió declaración pública sobre el triunfo de su selección. Quien sí «habló» fue Maximus, su gato, a través de la cuenta oficial de Instagram del felino. La imagen mostraba al animal recostado sobre una alfombra, sosteniendo un peluche con la figura del presidente estadounidense. La burbuja de diálogo, escrita en neerlandés, decía: "Dormí muy bien anoche. ¿Y tú?" (traducción).
El mensaje fue sarcástico, indirecto y, para buena parte de Bélgica, suficientemente elocuente. Bonos verificados · +18 · Juega con responsabilidadBonos exclusivos para apostar al Mundial 2026
Los hinchas belgas, mientras tanto, reaccionaron con júbilo ante la contundencia del marcador. La selección de los Diablos Rojos no solo ganó: goleó a la anfitriona del torneo en un contexto donde cualquier resultado ajustado habría alimentado la narrativa de la presión política ejercida desde la Casa Blanca.
La controversia Balogun, explicada
Folarin Balogun, delantero de la selección de Estados Unidos, había recibido una suspensión que lo dejaba fuera del partido ante Bélgica. La intervención de Trump para que esa sanción fuera suspendida generó un ruido considerable antes del pitazo inicial, y terminó siendo el telón de fondo de todo el encuentro.
Que Balogun haya podido jugar —con la suspensión de su suspensión en vigor— y que Estados Unidos de todas formas haya perdido por tres goles de diferencia añade una capa adicional a la historia. El resultado no dejó espacio para argumentar que la ausencia del delantero habría cambiado el partido.
Bélgica, con esa victoria, avanzó en el Mundial con autoridad. La magnitud del 4-1 habla de una diferencia real sobre el terreno, más allá de todo lo que rodeó al partido fuera de él. belgica estados unidos balogun suspension trump mundial