El Mundial 2026 conquistó a Estados Unidos partido a partido
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El Mundial 2026 conquistó a Estados Unidos partido a partido

Estadios llenos, récords de audiencia y un multiculturalismo que el torneo puso en primer plano

El Mundial 2026 en Estados Unidos arrancó con todos los pronósticos en contra y terminó convirtiéndose en el evento deportivo más visto en la historia del fútbol norteamericano, con récords de audiencia que superaron incluso a la Serie Mundial y a las finales de la NBA.

Antes de que comenzara el primer partido, la lista de problemas era larga. Donald Trump había amenazado con anexar a Canadá y con invadir México, los otros dos anfitriones del torneo. Estaba en pie de guerra con Irán, uno de los participantes. Las restricciones migratorias impedían a hinchas de Senegal, Costa de Marfil y Haití obtener visas para ingresar al país. Los precios de las entradas eran escandalosos. Los hoteles no se llenaban como se había prometido. Y la FIFA había introducido "pausas de hidratación" en los partidos —básicamente, cortes para publicidad televisiva— que amenazaban con romper el ritmo del juego.

Encima, en un país donde el fútbol siempre creció gracias a las comunidades inmigrantes, la Casa Blanca ejecutaba operativos masivos de deportación contra esas mismas comunidades. El escenario pintaba para un fracaso histórico.

Después arrancó el fútbol.

Las pantallas de todo el mundo se llenaron de imágenes de estadios estadounidenses a reventar, con multitudes que batían récords de asistencia. En los primeros 78 partidos, según Sports Business Journal, el promedio de espectadores por partido fue de 64.511, es decir, 10.000 más que en Qatar 2022. Los recintos registraron una ocupación promedio del 99,7% y la FIFA informó haber vendido 6,5 millones de entradas. Entre los asistentes no solo había hinchas llegados del exterior o estadounidenses con raíces en otros países: había americanos enamorándose del juego en tiempo real.

Audiencias que reescribieron la historia

Las cifras de televisión en Estados Unidos son igual de contundentes. Según Nielsen, la derrota de la selección estadounidense (USMNT) ante Bélgica en los octavos de final atrajo un promedio de 33 millones de espectadores a la transmisión en inglés de Fox, con un pico de 41 millones en los últimos 15 minutos del partido. El Wall Street Journal consignó que esa cifra supera la audiencia de la Serie Mundial 2025 y la del quinto juego de las finales de la NBA del mes anterior.

The Athletic lo catalogó como "la transmisión de fútbol más vista en un solo canal en la historia de Estados Unidos" (traducción). Y ese récord había sido establecido apenas días antes, cuando 26 millones de personas vieron al USMNT vencer a Bosnia —que a su vez había superado el récord del aplastante 4-1 a Paraguay.

Pero los estadounidenses no solo sintonizaron los partidos de su selección. El duelo entre Inglaterra y México del domingo reunió 21,7 millones de espectadores en Fox y otros 23,2 millones en Telemundo. Fox promedió 5 millones de espectadores por partido en los primeros 72 encuentros; Telemundo, 4,6 millones. Mike Mulvhill, presidente de análisis de Fox Sports, señaló que apenas a dos semanas de iniciado el torneo, el espectador promedio del canal ya había visto más partidos que durante todo el Mundial de 2022.

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Más allá de las audiencias televisivas, una encuesta de Ipsos Sports reveló que cuatro de cada diez adultos estadounidenses siguieron el torneo activamente en redes sociales. Un cuarto de los americanos vio algún partido en un restaurante o bar. Un quinto asistió a una reunión pública para ver los juegos.

Alex Lawton, de 32 años, observaba el cuarto de final entre España y Bélgica en una pantalla exterior del Bar Tabac en Brooklyn cuando dijo que había "perdido la cuenta" de cuántos partidos había visto en este Mundial, aunque calculó que eran "decenas". Reconoció que, aunque habla poco español, vio muchos juegos por Telemundo, "porque es una de las formas más accesibles de transmitirlo" (traducción). Telemundo, disponible en Peacock, cuesta la mitad que la suscripción a Fox One, que aloja la señal en inglés.

"Es completamente omnipresente", dijo Paul Revell, amigo de Lawton, de 31 años, sobre ver el torneo en Nueva York. "Puedes ir a cualquier cuadra de Nueva York y va a haber ambiente, con gente gritando" (traducción). Incluso en el metro, contó, terminó viendo partidos en el teléfono de desconocidos. "Todos gritaban en el tren", recordó, calificándolo de "momento increíble" (traducción).

Por qué el fútbol encontró terreno fértil

El crecimiento no es accidental. El fútbol lleva décadas ganando terreno en el país. Después del Mundial de 1994, parte de los 100 millones de dólares en ganancias del torneo se destinaron a crear la Major League Soccer, dotando al país de una liga masculina propia. En 1999, la Copa del Mundo Femenina se celebró en suelo estadounidense y la selección femenina (USWNT) la ganó de manera dramática; la National Women's Soccer League arrancó en 2012 y la USWNT repitió título en 2019. Las cadenas televisivas compraron los derechos de la Premier League y La Liga, convirtiendo a millones de estadounidenses en fanáticos que madrugan para ver el derbi del norte de Londres o el Clásico.

En enero, un informe del semanario The Economist reveló que uno de cada diez estadounidenses identificaba al fútbol como su deporte favorito, superando al béisbol —el llamado "pasatiempo nacional"— para convertirse en el tercer deporte más popular del país.

Hay también una razón logística que no debe subestimarse: la mayoría de los partidos se transmitieron en horario estelar. Los aficionados no tuvieron que reorganizar su jornada laboral ni trasnochar para seguir un torneo jugado en zonas horarias distantes.

Y luego está lo más simple: el fútbol fue extraordinariamente bueno.

El torneo promedió tres goles por partido, el registro más alto desde el Mundial de Suecia 1958, y una respuesta directa a la queja histórica del público americano de que el fútbol no produce suficiente anotación. Las estrellas llegaron al máximo nivel: Kylian Mbappé, de Francia, y Lionel Messi, de Argentina, acumularon ocho goles cada uno; Erling Haaland, de Noruega, marcó siete; Harry Kane, de Inglaterra, convirtió seis. Muchos partidos se definieron con goles en tiempo de descuento. seleccion argentina seleccion francia

El formato ampliado del torneo —que incorporó 16 equipos adicionales respecto a ediciones anteriores— generó historias que nadie habría imaginado. Los estadounidenses lloraron de alegría cuando Curazao, la pequeña nación caribeña de apenas 150.000 habitantes y el país más pequeño en haber clasificado a un Mundial, marcó su primer gol en la competición ante Alemania, que terminó ganando 7-1. Cabo Verde, otra nación insular con apenas medio millón de personas, protagonizó una campaña milagrosa: empató todos sus partidos en la fase de grupos, avanzó a la ronda eliminatoria y anotó dos veces ante Argentina, la campeona de 2022. seleccion alemania

Pero hay una razón más difícil de cuantificar, más intangible, que explica por qué tantos estadounidenses se engancharon a este Mundial. El internacionalismo inherente del torneo —esa capacidad de reunir en un mismo estadio a hinchas de decenas de países, cantando en decenas de idiomas— funcionó en este contexto político como algo parecido a un alivio. El título del New York Times que circuló en redes lo resumió con precisión: "una brillante tregua, una fuerza unificadora" (traducción). En un momento en que el multiculturalismo está bajo ataque desde el poder político, el torneo ofreció otra imagen del país: la de comunidades distintas celebrando juntas, en las calles, en los bares, en los vagones del metro de Nueva York. mundial 2026 estados unidos audiencias

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Publicamos crónicas dentro de las dos horas siguientes al pitazo final con datos oficiales de la FIFA. El equipo editorial es liderado por Mateo Ruiz, periodista deportivo desde 2014.
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