Thomas Tuchel sabe mejor que nadie lo que puede hacer Erling Haaland en un partido decisivo. El sábado, en Miami, tendrá que frenarlo en el cuarto de final del Mundial 2026 entre Inglaterra y Noruega.
Cuando Sport Bild le entregó a Tuchel el premio al entrenador de la temporada 2020-21, él mismo admitió que no había otra opción. Acababa de llevar al Chelsea a la gloria en la Champions League y la publicación alemana no tenía escapatoria. "No había salida", dice el técnico inglés con una sonrisa. "Porque si Jürgen Klopp ganaba al mismo tiempo el Charity Shield, se lo daban a él…"
La frase sale en su estilo habitual: cara seria, destello en los ojos. Lo que vino después fue menos cómico. En esa misma entrevista con Sport Bild, Tuchel bromeó con que no tendría "ningún problema" en fichar a Erling Haaland para el Chelsea y ponerlo junto a Romelu Lukaku. El Borussia Dortmund, club del noruego en ese momento, no encontró gracia alguna. Tuchel terminó pidiendo disculpas. "Siempre tengo que pedir perdón", dice. "No entienden mi humor" (traducción).
Un historial de pesadillas con Haaland
Las bromas aparte, Tuchel lleva años conviviendo con el problema Haaland. En la temporada 2019-20, cuando dirigía al París Saint-Germain, vio al delantero convertir los dos goles del Dortmund en la victoria 2-1 de la ida de octavos de final de Champions. El PSG terminó pasando 3-2 en el global, pero la imagen de Haaland destruyendo su defensa quedó grabada. Tres años después, ya en el Bayern Múnich, el guion fue peor: Haaland —ahora en el Manchester City— marcó en los dos partidos del cuarto de final de la Champions 2022-23 y el City avanzó 4-1 en el global.
Ese historial es el contexto con el que Tuchel llega al cuarto de final del Mundial 2026 ante Noruega, este sábado en Miami. Haaland lleva siete goles en cuatro partidos en el torneo, incluidos los dos que le dieron a Noruega la histórica victoria 2-1 sobre Brasil en octavos —la primera vez que los escandinavos llegan tan lejos en un Mundial—. noruega vs brasil mundial 2026 noruega
"No se puede evitar centrarse en él", reconoció Tuchel antes del partido. La frase no necesita mucha elaboración.
Haaland, Dallas y la presión sobre Inglaterra
Fuera de la cancha, el delantero de 25 años aprovechó el torneo a su manera. En Dallas se fue de compras y volvió con sombrero y botas de vaquero, más una camiseta con la leyenda "Y'all can kiss my Dallas". Subió las fotos a sus redes y consolidó la imagen de una selección noruega que llega al duelo ante Inglaterra con una ligereza calculada: todo por ganar, nada por perder.
Haaland lo dijo sin rodeos el jueves. "Hay algunos claros favoritos y Inglaterra es uno de ellos", declaró. "Así que creo que todos ustedes [en los medios] deberían poner toda la presión sobre los chicos ingleses" (traducción). Bonos verificados · +18 · Juega con responsabilidadBonos exclusivos para apostar al Mundial 2026
Tuchel no se traga el argumento. "Noruega rinde por encima de sus posibilidades aparentes", responde. "Pero internamente saben muy bien lo buenos que son. Lo demostraron. Eliminaron a una nación grande, grande, grande [Brasil] en un escenario enorme. Y a partir de ahí ya no existe eso de los favoritos.
"Entiendo que para ellos es una situación un poco más liviana y pueden surfear esa ola. Pero nosotros no pensamos así y no siento que nuestros jugadores estén jugando con miedo. No siento el peso de la camiseta. Y ahora vamos. Sin importar quién esté enfrente, sin importar si somos favoritos o no, o si la presión recae sobre nosotros" (traducción).
El calor de Miami y la identidad que falta
Inglaterra llegó a Miami y sintió el golpe térmico de inmediato. Será la primera prueba real de adaptación a condiciones extremas: el mercurio podría alcanzar los 34°C al momento del pitazo inicial. Hasta ahora, los ingleses jugaron en los estadios con aire acondicionado de Dallas y Atlanta, y bajo la lluvia de Boston, Nueva Jersey y Ciudad de México. Miami es otro planeta.
Tuchel confía en el trabajo de pretemporada en Florida. "Cuando bajamos del avión en Miami, esperábamos que doliera", admite. "Quizás todavía tenemos suerte y una nube oscura cubre el estadio y cae lluvia. Pero la ciencia dice que acumulamos mucho entrenamiento en calor. Eso no lo hemos perdido" (traducción).
El calor también existe en sentido figurado. Los hinchas ingleses esperan ganar. La lógica lo sustenta: el ranking FIFA pone a Inglaterra cuarto en el mundo, Noruega décimo noveno. El valor de mercado de los planteles es elocuente —1.250 millones de libras contra 502 millones, según Transfermarkt—. Esa expectativa es la carga que pesa sobre el equipo, con o sin Haaland enfrente.
El mensaje de Tuchel es que llegó el momento de soltar el freno de mano. De encontrar una liberación después del desgaste acumulado en el torneo. De conectar como lo hicieron en el partido bisagra de la clasificación: la victoria 5-0 sobre Serbia en Belgrado.
La identidad es el nudo que el técnico alemán lleva semanas intentando desatar. Quiere que su Inglaterra refleje las mejores características de la Premier League y es directo al admitir que a menudo no lo logran. Al mismo tiempo, parece haber aceptado que construir los esquemas automáticos del fútbol de clubes es prácticamente imposible con una selección: el tiempo de trabajo conjunto es demasiado escaso. La pregunta que se hace en voz alta es si eso importa, siempre que los resultados acompañen y los momentos decisivos sean de Inglaterra.
"Necesitamos jugar mejor", dice Tuchel. "Necesitamos pasar más tiempo en el campo contrario. Nos cuesta demasiado superar la presión alta del rival. Tenemos que mejorar en la construcción desde atrás, en la presión alta. Ser más conectados.
"Nuestra identidad no es tan obvia desde el punto de vista futbolístico en este torneo. Nos cuesta. No es una cuestión de compromiso. Es una cuestión de… estamos un poco atascados en el pensamiento. Estamos pensando en el pase y ya ha pasado medio segundo de más. El espacio ya no está. Estamos un poco sobre-pensando" (traducción).
La comparación entre ambas selecciones tiene sus propias curiosidades numéricas. Noruega lleva 19 goles en toda su historia mundialista; Inglaterra suma 115. El jugador más caro de Noruega es el propio Haaland, valuado en 51,2 millones de libras; el más caro de Inglaterra es Elliot Anderson, con 116 millones —transferencia pendiente de formalización tras el Mundial—. En el plantel noruego hay seis jugadores de la Premier League; en el inglés, veinte. Y el jugador más alto de cada equipo refleja la fisonomía del duelo: Kristoffer Ajer mide 2,01 metros por Noruega; Dan Burn, 2,03 metros por Inglaterra.
Noruega nunca había llegado a cuartos de final de un Mundial. Inglaterra lo ha ganado. Esa brecha histórica no garantiza nada el sábado en Miami, donde Haaland ya tiene siete goles y Tuchel ya sabe de sobra lo que eso significa. inglaterra vs noruega mundial 2026 inglaterra