México venció 2-0 a Ecuador en el Estadio Azteca y quebró una sequía de casi cuatro décadas: no ganaba un partido de eliminación directa en un Mundial desde 1986.
Una tormenta eléctrica retrasó el inicio una hora. Cuando por fin se jugó, México fue el rayo. Julián Quiñones y Raúl Jiménez convirtieron en una primera mitad que sacudió al Azteca de arriba abajo, y el equipo de Javier Aguirre administró el resultado en el complemento sin mayores sobresaltos. El Tri avanzó a los octavos de final del Mundial 2026 con una claridad que no se le había visto en mucho tiempo. mexico vs ecuador mundial 2026
La cifra que lo resume todo: México no ganaba un partido de fase eliminatoria en un Mundial desde 1986. Cuarenta años de frustraciones, eliminaciones en octavos y un estigma que se había instalado en la cultura futbolística del país. El 2-0 sobre Ecuador lo borra, al menos por ahora.
El Azteca, encendido desde antes del pitazo
Los hinchas habían empezado a congregarse en el Paseo de la Reforma, en el corazón de la Ciudad de México, mucho antes del mediodía. Las autoridades locales instalaron 39 pantallas en el centro para absorber la marea verde; algunas estimaciones situaban en más de un millón la cantidad de personas que podrían salir a festejar si México ganaba. El marcador de decibeles en el estadio llegó a 149 cuando el público fue invitado a probarlo. No era un número cualquiera.
La demora por el temporal, lejos de enfriar el ambiente, le dio a la noche una dimensión casi épica. El enorme cuenco de concreto pareció retener los truenos mientras retumbaban desde arriba. Y cuando los equipos salieron a calentar, diez minutos después del horario programado, quedó claro que los locales tenían ruido propio de sobra.
Ecuador, por su parte, llegó con la preparación desgastada. Cientos de hinchas mexicanos habían estado haciendo ruido afuera del hotel del equipo visitante la noche anterior, lo suficiente para que la federación ecuatoriana presentara una queja formal ante la FIFA. A eso se sumaron el retraso del bus al estadio y el caos del tráfico. La cancha los esperaba en condiciones que no eran precisamente favorables.
Quiñones primero, Jiménez después
México dominó desde el arranque. Los primeros 15 minutos fueron de asedio total, con una sola advertencia ecuatoriana: un remate de John Yeboah que pegó en el palo por afuera. El gol se sentía inevitable.
Llegó de manera contundente. El lateral izquierdo Jesús Gallardo encontró a Quiñones justo dentro de su propia mitad, en posición legal, y lo lanzó hacia el espacio. Quiñones aceleró hacia el área, acomodó el balón para el pie derecho y lo clavó en el ángulo superior del arco de Hernán Galíndez. El Azteca explotó.
El segundo gol llegó de un jugador con más del doble de la edad del joven prodigo de la noche. Raúl Jiménez, de 35 años, había errado antes un cabezazo del tipo que acostumbra convertir. Esta vez aprovechó un despeje fallido de Joel Ordóñez, combinó con Quiñones y remató sin casi preparación, inapelable para Galíndez. México se fue al descanso con el partido resuelto. Bonos verificados · +18 · Juega con responsabilidadBonos exclusivos para apostar al Mundial 2026
Yeboah casi acortó distancias antes del entretiempo, obligando a Raúl Rangel a desviar al córner. Jiménez también estuvo cerca de un tercero. Pero México entró al túnel con la ventaja intacta y la certeza de haber jugado uno de sus mejores primeros tiempos en años.
Mora, 17 años y una actuación que desafía la lógica
El nombre que quedará de esta noche es Gilberto Mora. El mediocampista de 17 años fue el hilo conductor de todo lo bueno que hizo México en ataque: combinaciones por el costado derecho con Roberto Alvarado, desequilibrios, casi un golazo de zurda desde el otro perfil. Inteligente, incisivo, con una lectura del juego que no corresponde a su edad.
En el complemento, México optó por administrar. Ecuador introdujo dos cambios en el entretiempo que mejoraron su circulación pero no generaron peligro real. El Tri cedió posesión sin ceder espacios, esperando el contraataque.
Mora olió uno, pero Piero Hincapié lo derribó con dureza. Fue su última acción en el partido: salió reemplazado y recibió una ovación que solo fue superada por el ruido de los dos goles. César Montes llegó dos veces al remate de cabeza sin éxito. El ecuatoriano Kevin Rodríguez, ingresado desde el banco, desperdició la chance de meter tensión al final.
Hincapié, ya amonestado, terminó expulsado en el tiempo añadido por cubrirse la boca, y México pudo celebrar sin restricciones. Ecuador, que había llamado la atención al remontar un gol ante Alemania en la fase de grupos con el técnico Sebastián Beccacece, no pudo con una exigencia de otro nivel.
El próximo rival de México en octavos será, con alta probabilidad, Inglaterra, aunque la República Democrática del Congo todavía tiene algo que decir al respecto. Quien viaje al Azteca deberá lidiar con un ambiente que eriza la piel y con un equipo que, por primera vez en décadas, sabe lo que es ganar cuando el torneo se pone serio. mexico ecuador