Lamine Yamal cumplió 19 años en el día previo a la semifinal del Mundial ante Francia y lo celebró como solo él puede: con un entrenamiento, una rueda de prensa convertida en espectáculo y una cadena de oro blanco que se compró solo.
Entró a la sala de prensa destapándose el buzo como Superman para revelar lo que llevaba debajo: una cadena enorme de oro blanco y diamantes que haría las delicias de BA Baracas. El gesto arrancó risas, y eso era exactamente lo que Lamine Yamal buscaba. Diecinueve años cumplidos ese martes, semifinal del Mundial al día siguiente, y el extremo de la selección española convirtió la rueda de prensa previa en una actuación propia.
"La verdad es que me la compré yo, así que no cuenta como regalo", aclaró, con una sonrisa dirigida a los periodistas a quienes agradeció haber aceptado la invitación de estar ahí en su gran día. Dijo que todavía no había recibido muchos regalos, pero que ya sabía qué quería: "Un viaje a Nueva York". Ganar el miércoles ante Francia se lo daría.
"¿Presión? No"
Su entrenador Luis de la Fuente y el capitán Rodri le habían pedido que esquivara la "ansiedad". Lamine Yamal insistió en que no existía. "¿Presión? No", dijo, sin titubear. La mañana la pasó entrenando: la sesión arrancó con él y con Víctor Muñoz —también de cumpleaños ese día— corriendo entre sus compañeros mientras estos les daban palmadas en la espalda al pasar. La tarde fue suya en la sala de prensa. Después del acto, contó, tenía planeado ir a cortarle el pelo a su hermano Keyne, de tres años.
"Hay cosas mucho más difíciles en la vida que un partido de fútbol", señaló. "Es un juego, sé de lo que soy capaz y no me preocupa nada."
Aunque cuando le preguntaron en qué lugar ubicaba este partido entre todos los que había jugado, la respuesta fue directa: "En el top uno."
Tras el cuartodefinal, Yamal había dicho que si alguien debía tener miedo era Francia, no España. En la rueda de prensa del martes aclaró que Jules Koundé, su compañero en el Barcelona y rival del miércoles, había entendido que eso era "normal" y "simplemente fútbol". "Me preguntaron si había miedo y dije que no, obviamente: somos campeones de Europa", afirmó. "No tenemos que hablar demasiado, sabemos lo que tenemos que hacer."
De la Fuente y la espera del gran día de Lamine
El seleccionador español admitió, con algo de impaciencia apenas disimulada, que el mejor Lamine todavía no había llegado en este Mundial. "Tiene 19 años, madre mía", dijo Luis de la Fuente. "Le diría: relájate, disfrútalo. ¡Ansiedad, fuera! Que lo disfrute. El gran día de Lamine en este Mundial está por venir. Espero que sea mañana y, si no, en la final" (traducción).
Yamal lo espera también, aunque intentó no mostrarlo. Le recordaron que había marcado las dos veces que enfrentó a Francia, a los 16 y a los 17 años, pero también que en este Mundial solo lleva un gol. Su respuesta fue un ejercicio de equilibrio entre la humildad táctica y la confianza real: "Es especial haber marcado en partidos así y por supuesto acepto el desafío. Ustedes dicen que no estoy en mi mejor nivel, así que no tienen por qué esperar nada de mí mañana. Pero espero que sea un día especial" (traducción).
Bonos verificados · +18 · Juega con responsabilidadBonos exclusivos para apostar al Mundial 2026
También hubo un dardo bien apuntado, aunque sin nombrar al destinatario. El exprimer ministro español Mariano Rajoy había escrito en una columna sobre el Mundial que Francia era buena, pero que en realidad no era francesa. Lamine Yamal no le dedicó mucho tiempo. "Vamos a jugar uno de los partidos más bonitos, no hay espacio para hablar de eso", respondió. "Pero si el fútbol sirve para algo es para la integración. Más aún con España y Francia, que son ejemplos. Para eso sirve el fútbol; no para hablar de comentarios como ese" (traducción).
Conocido en Chattanooga y en todas partes
La conversación giró también sobre él como persona, sobre lo que significa ser Lamine Yamal a los 19 años. Tres años de carrera profesional y ya es un ícono, incluso aquí en Estados Unidos. "Es muy bonito que el fútbol me haya dado la oportunidad de ser conocido en Chattanooga [sede del campo base de España]. Nunca imaginé que podría ir a algún lugar de Estados Unidos y que me reconocieran" (traducción).
Lamine Yamal: famoso en Chattanooga. Y en el resto del país también, en vallas publicitarias repartidas por todas partes. Tan presente en el torneo que hasta Keyne, su hermano de tres años, se convirtió en protagonista. "No se da cuenta", dijo Lamine. "Cuando las cámaras se giran hacia él hace tonterías. Lo verá cuando sea mayor. Me alegra que la gente le quiera tanto como yo. Cuando le veo, me hace gracia" (traducción).
Esa exposición no siempre es cómoda —él mismo ha reconocido en otros momentos que la responsabilidad es enorme— pero el martes la abrazó. Quiso hacer esa rueda de prensa, quiso estar ahí. Es parte de su vida y la convirtió en parte de su día de cumpleaños.
Le preguntaron qué le diría al Lamine de 10 años, como si fuera un anciano sabio. "No sé: que sea él mismo y que lo disfrute", contestó. Después vino la pregunta sobre la numerología: cumple 19 años, lleva el dorsal 19, y la final es el día 19. "No", respondió, "porque el entrenador de Portugal habló de eso… ¡y entonces apareció Mikel Merino! No me preocupa marcar, lo que importa es ganar, pero ojalá llegue un gol mañana y sea un gran día. Lo que quiero como regalo es una victoria" (traducción).
espana vs francia semifinal mundial 2026 espana