Mohamed Salah y Lionel Messi se verán las caras por primera vez en un partido de selecciones cuando Egipto y Argentina se enfrenten este martes en Atlanta, en un cruce de octavos que enfrenta al mejor goleador de la historia del Liverpool con el mejor jugador del mundo.
Cuando Salah empujó el penal con el empeine —un remate torpe, casi sin intención— y Egipto selló la clasificación en la tanda contra Australia en Dallas, el propio delantero ya sabía lo que vendría. Había fallado en los dos últimos penales de su selección, incluido el decisivo contra Senegal en el repechaje mundialista de hace cuatro años. Esta vez no. "Decidí en el último momento. Soy más experimentado que los demás y quería darles confianza", explicó Salah (traducción). Luego agregó algo que resume el peso emocional de este Mundial para él: "No sé si es mi último Mundial, pero tenía que hacerlo. Hoy fue uno de los mejores días de mi vida" (traducción).
Mientras Argentina resolvía su propio partido épico ante Cabo Verde en Florida, Salah esquivó inicialmente las preguntas sobre Messi "por respeto". Duró poco. Cuando le preguntaron contra quién le gustaría jugar si este fuera su último Mundial, respondió sin dudar y con una sonrisa: "Messi" (traducción).
Un duelo que el fútbol de clubes ya anticipó dos veces
El encuentro del martes en Atlanta será el primero entre ambos a nivel de selecciones. Se han cruzado dos veces en la Champions League: en 2015, cuando Salah vestía la camiseta de la Roma, y en mayo de 2019, en la semifinal de ida en el Camp Nou, donde el Barcelona goleó al Liverpool 3-0. Salah se perdió la remontada histórica de 4-0 en Anfield —una de las noches más celebradas del fútbol europeo— por la conmoción cerebral que sufrió días antes ante el Newcastle. Jürgen Klopp declaró que ver a Salah en las tribunas con una camiseta que decía "Never give up" fue una fuente de inspiración para ese regreso imposible.
Egipto necesitará exactamente ese tipo de convicción frente a los campeones del mundo de Lionel Scaloni, que en siete años al frente del equipo solo ha perdido cinco de los cien partidos que ha dirigido. La ventaja argentina es evidente. Pero Ibrahim Hassan, director técnico de la selección egipcia, la relativizó con una frase que ya circula en los vestuarios: "No nos estamos enfocando en Messi. Les decimos a los jugadores que salgan, jueguen su propio juego y no se dejen intimidar por la jerarquía del rival. Ellos pueden tener a Messi, pero nosotros tenemos a Mohamed Salah, y tenemos 26 Messis propios" (traducción).
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Dudas físicas en ambos campamentos
La condición física de Salah genera inquietud. El extremo fue reintegrado al equipo de manera apresurada tras el desgarro en el isquiotibial que lo obligó a salir ante Irán en la fase de grupos. El domingo por la mañana, pocas horas después de que Egipto llegara a Georgia, Salah se paseó por el centro de Atlanta junto a sus compañeros, una imagen que habla más de recuperación activa que de descanso total.
Argentina tampoco llega sin fisuras. El apretado marcador ante Cabo Verde y los calambres que sufrieron varios jugadores en ese partido encendieron alertas. Sergio Agüero, ex delantero del Manchester City con 101 presencias en la selección argentina, lo dijo sin rodeos: "Lo que me preocupa ahora es que solo hay cuatro días para descansar y viajar. Muchos jugadores estaban sufriendo calambres y ahora juegan contra Egipto, que también es un equipo muy fuerte físicamente. Tienen un poco más de calidad adelante que Cabo Verde" (traducción).
Esa referencia a la delantera egipcia apunta, sobre todo, a Omar Marmoush, el delantero del Manchester City que todavía no ha mostrado su mejor nivel en el torneo pero que representa una amenaza constante. Y también al joven Hamza Abdelkarim, un delantero adolescente que juega en el filial del Barcelona y ha ingresado desde el banco en todos los partidos. Es considerado el sucesor natural de Salah, y según quienes lo rodean, ha aprendido de él tanto dentro como fuera del campo. Cuando le preguntaron si había soñado con enfrentarse a Messi, respondió con una madurez que sorprendió: "Jugamos contra Argentina, no contra Messi" (traducción).
La noticia que todos esperaban en Egipto llegó el sábado cuando Moustafa Abozahra, miembro del directorio de la Federación Egipcia de Fútbol, anunció que Salah seguirá como capitán hasta el Mundial 2030 y que Hossam Hassan continuará como entrenador. Eso está por confirmarse oficialmente. Lo que sí es un hecho es que el futuro de Salah a nivel de clubes está en el aire: su contrato con el Liverpool expiró el 1 de julio y, a sus 34 años, el destino más probable parece ser la Saudi Pro League, aunque no se descarta un movimiento sorpresa hacia un grande europeo. En mayo, el propio Salah dijo que tenía "buenas opciones" (traducción).
Su última temporada en Anfield estuvo marcada por lesiones y por un conflicto personal con el entonces entrenador Arne Slot, que ya no sigue en el cargo. Pese a eso, Salah ha generado más ocasiones de gol que cualquier otro jugador en este Mundial: 16 en total. Claramente no está al cien por ciento, pero sigue siendo determinante.
Hay otro registro personal en juego. Salah necesita un gol para igualar los 69 tantos que tiene Hossam Hassan como máximo anotador histórico de la selección egipcia, marca que comparte con el propio entrenador. La pose de árbol con la que celebra sus goles —parte de un programa de yoga que adoptó desde su segunda temporada en Liverpool para gestionar la presión y prolongar su carrera— podría aparecer esta semana en Atlanta si las cosas salen como Egipto espera.
Con la primera victoria en una fase de eliminación mundialista ya en el bolsillo, los Faraones llegan sin nada que perder y con todo por ganar. Argentina lo sabe. argentina vs egipto mundial 2026 egipto argentina